Publicado en Run
Medallas - Laura Laguna

Es el final de mi 12ª semana, 12ª de un plan de entrenamiento de 16, cuenta atrás, 5 semanas para el día D; y es que desde que empecé este plan en junio, desaparecieron los meses y las fechas del calendario, para mí el tiempo se mide en semanas, al igual que para las mujeres embarazadas, y paradójicamente cogiendo peso según se acerca el día de salir de cuentas: el 18 de octubre; ¿el nombre? Ya está cogido: ¡Rock & Roll Lisboa 2015!

El descargo de responsabilidad creo que es evidente en el título de esta entrada, se trata de mi primer maratón. Llevo corriendo 4 años: 5 santa runs, 4 medio maratones, 3 duatlones, 2 triatlones, 1 San Silvestre Vallecana y otras cuantas carreras locales. Es decir, soy una novata en los 42km, pero ilusionada como el que más y por ello quería compartir mi experiencia.

El pasado mes de abril intenté correr el Rock & Roll Madrid, pero desafortunadamente unas semanas antes me lesioné y tuve que abandonar la idea de correr el maratón… bueno ESE maratón en concreto porque en la expo de dicho maratón me regalaron un dorsal para el de Lisboa en octubre, ¡perfecto!: 1 mes para recuperarme de la lesión, 1 mes para volver a coger el ritmo y 4 meses para entrenar a conciencia, además tengo familia en la ciudad: ¡no podía decir que no!

A día de hoy, estoy segura de que esta vez sí voy a cruzar la línea de meta, lo veo claramente y lo digo con convicción, hoy viernes 18 de septiembre a las 8:00 de la mañana. Probablemente para las 8:05 ya haya cambiado de opinión, y es que no hay nada como un maratón para sacar ese pequeño bipolar que todos llevamos dentro. En un abrir y cerrar de ojos puedo pasar de la euforia al pánico, del entusiasmo a la congoja, de la exaltación a la desolación, de la suma arrogancia a la cobardía absoluta, del Nirvana a la desesperación: ¿No estaré entrenando lo suficiente? ¿Me estaré sobreentrenando? ¿Adónde voy? ¿De dónde vengo? ¿Existen los marcianos? ¿Me estaré volviendo loca?

Aunque como decía, dentro de este sutil margen de contradicciones, por lo general me siento mucho más optimista, así que citaré los cambios que he introducido y que creo que me están sirviendo de ayuda:

  1. Plan de entrenamiento: obviamente es lo más importante. Busca un plan de una fuente fiable y consúltalo con maratonianos expertos para ajustarlo a tu nivel y posibilidades. Aquí os dejo el mío:

    Plan de entrenamiento Laura

    Fuente: adaptado sobre un plan de Runner's World

     

  2. MÁS calentamiento y MÁS estiramientos: es realmente importante, así que dedícale el tiempo necesario e incluye movimientos variados, con ejercicios dinámicos para calentar y estiramientos estáticos al terminar.

  3. Rodillo: al terminar cada carrera uso el rodillo de entrenamiento de espuma Trigger Point - The Grid V2 para masajear los músculos. Sí, es doloroso y aburrido, pero eficiente en la prevención de lesiones. Como en el apunte anterior, no escatimes con el tiempo que le dedicas, piensa que en comparación con el tiempo de carrera es una parte minúscula.

    Rodillo de entrenamiento de espuma Trigger Point The Grid V2

  4. Yoga: en mi plan de entrenamiento he sustituido un día de descanso por una sesión de yoga lo cual me ayuda a estirar no solo las piernas, sino todo el cuerpo (no soy la única corredora en mi grupo de yoga ☺)

  5. Masajes deportivos: cada 3 semanas me doy un masaje para descargar un poco las piernas. Aquí es cuando un deporte por lo general muy barato, empieza a subir de precio. Personalmente, dada la inversión de tiempo y esfuerzo que el entrenamiento me supone, creo que merece la pena rascarse un poco el bolsillo para no ver (¡de nuevo!) mi sueño frustrado por una lesión.

  6. Pisada: el gran debate… Como decía, hablo tan solo de mi experiencia como novel y además cada cuerpo es un mundo. Personalmente tras leerme el libro Ready to Run del Dr. Kelly Starret y sabiendo que soy supinadora, he modificado la forma en la que corro para usar más la parte media del pie (las zapatillas rosas son las viejas más desgastadas por la parte externa del talón, en las blancas el desgaste está más distribuido).

    Desgaste de la suela de las zapatillas
     

  7. Calzado: continuando con lo anterior en un punto igualmente controvertido, he pasado de unas zapatillas con más amortiguación y refuerzo en el puente del pie, las Asics Gel Excel 33, a unas más neutrales con menos desnivel (6mm), las zapatillas Inov-8 F-Lite 240 para carretera y las zapatillas Inov-8 Trailroc 255 para caminos.

    Zapatillas para mujer Inov-8 F-Lite 240 - PV15Zapatillas para mujer Inov-8 Trailroc 255 - PV15

    Y estos han sido los cambios que he introducido intencionadamente entre mi primer intento (fallido) y un segundo (cuyos resultados aún están por ver) de correr un maratón.

    Los siguientes fueron cambios naturales, pero que igualmente recomendaría a quienes se preparan para su primer maratón.

  8. Compañía: entrenar para un maratón requiere mucho tiempo, pero sobre todo mucha motivación, por lo que ir con alguien que te dé el empujoncito cuando flaqueen las ganas, es una buena estrategia. Mi compañero de batalla es un colega del trabajo, gran velocista, pero que de momento (aun recuperándose de una lesión) no hace largas distancias. Entre semana siempre corremos juntos 2 o 3 km. Yo le ayudo a aumentar la distancia progresivamente, y él me ayuda con la velocidad y la disciplina: si me está esperando, ¡no puedo dejarle colgado!

  9. Música: siempre he sido dependiente de la música, mi fuente de motivación, ¡mis fuerzas! Según he ido aumentando de distancia en las tiradas largas, he pasado de necesitar música animada (Shapeshifters, Quantic, The Sound You Need, etc) a querer algo más tranquilo (The Black Seeds, Andreya Triana, Bonobo…) o incluso instrumental (Yann Tiersen, Ludovico Einaudi, etc). Al empezar a correr con mi colega me he dado cuenta de que no solo no necesito música para continuar, sino de que de hecho disfruto de correr en silencio ensimismada con el murmullo del entorno. Cuando salí a correr 30 km, despacito y con buena letra (tardé 3:30h), empecé con la radio puesta y enseguida me di cuenta de que en realidad no la estaba escuchando, así que decidí apagarla un rato. Mi sorpresa fue cuando llegué a casa, casi en modo piloto automático, y me di cuenta de que había corrido toda la tarde sin música, sin radio y sin compañía, ¡yo solita!

No puedo decir que todos los cambios sean adecuados o en qué medida, pero en conjunto he sobrevivido 12 semanas de una sola pieza y mañana me enfrento a mi mayor distancia, antes de empezar a reducir, ¡alegría de vivir!

Para todos aquellos que se estén preparando para su primer maratón, ¡ánimo con los entrenamientos y suerte!

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Laura Laguna
Published on: 22 Sep 2015